Las compañías digitales y disruptivas han puesto a prueba a los sistemas fiscales del mundo; estas firmas pueden dejar rebasadas las disposiciones de Impuesto sobre el Valor Añadido y también ISR

La descarga de una canción en Spotify, de una película en Netflix o bien un viaje en Uber resultan un cefalea para los sistemas fiscales del planeta, incluyendo el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

SAT 18 mayo

Negocios disruptivos, como el de las compañías citadas, o bien Twitter, Amazon, Google y Apple, por mentar ciertas, hacen actividades en más de una jurisdicción fiscal. O sea, parte o bien la totalidad de sus ingresos los consiguen de mercados en los que no tienen presencia física, con lo que las disposiciones en materia de ISR y también Impuesto sobre el Valor Añadido de cada país en los que operan quedan rebasadas.

“Al contrario de negocios tradicionales que requieren presencia física e infraestructura para operar, este nuevo tipo de compañías sólo necesita una plataforma que los vincule al mercado en donde venderán sus bienes o servicios, y así escapar a supuestos que detonarían su imposición”, asegura Jesús Aldrín  quien es el líder de la práctica de precios de transferencia de QCG Transfer Pricing Practice.

Las firmas digitales deben cumplir exactamente el mismo pago de impuestos que las tradicionales, sin embargo si la legislación del país donde operan no contempla los presuntos de operación de su negocio, no son fiscalizadas.

Lo complicado para gravarlas adecuadamente es la diversidad de negocios, que van desde el y también-commerce, tiendas de aplicaciones, publicidad on line hasta computación en la nube, cada modelo tiene peculiaridades muy diferentes.

“Es fácil tocarle la puerta a un exhibidor de películas en México, pero no tan fácil pedirle cuentas a una plataforma de streaming”, menciona Aldrín.

Un caso bien conocido es el de Uber, que conecta a sus clientes del servicio con una red de choferes privados mediante un software y con operaciones en setenta y tres países.

“Si alguien está haciendo funciones relacionadas con ese software en México, debería pagar ISR. Quién contrata, quién entrevista a los prestadores de servicios, alguien lleva a cabo esa función en México y debe pagar ISR”, comenta Óscar Molina, administrador general de grandes contribuyentes del SAT.

 

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