En el mes de enero pasado el fisco acrecentó en ciento sesenta y dos por ciento anual el empleo de este mecanismo para fiscalizar a personas físicas y morales.

Los impositores cautivos se hallan más  expuestos  que nunca al ojo fiscalizador del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Frente a un menor desarrollo económico este año, la colecta tributaria se puede ver reducida, con lo que el SAT se dirige a acrecentar las auditorías a los impositores.

SAT 28 MARZO

Solo en el mes de enero pasado el SAT efectuó once mil trescientos setenta y seis auditorías a personas físicas y morales, un incremento de ciento sesenta y dos por ciento en comparación con las cuatro mil trescientos treinta y cuatro del mismo mes del año pasado, o sea prácticamente tresdobló las revisiones a los impositores.

Para este año el fisco pretende colectar dos mil setecientos treinta y nueve billones de pesos (bdp) provenientes de ingresos tributarios, desde los dos mil setecientos dieciséis bdp de dos mil dieciséis, en un escenario en que la economía se dirige a medrar por lo mucho quince por ciento, una desaceleración desde el doscientos cinco por ciento de dos mil dieciséis.

Las actividades de auditoría a los impositores procuran identificar conductas o bien prácticas evasoras o bien omisas de las obligaciones fiscales, y por otra, crear conciencia del peligro frente al incumplimiento, a través del fortalecimiento de la presencia fiscal, conforme con Hacienda.

En el caso de las personas físicas, el SAT tiene la capacitad de equiparar ingresos y egresos mediante la contabilidad electrónica como de los depósitos bancarios de los impositores y si halla alguna discrepancia o bien desigualdad entre los ingresos y egresos (gastos, depósitos o bien adquisición de recursos) en un año, mandará una carta convidación a fin de que el impositor pague el impuesto aparentemente evadido, si el impositor no responde esa carta va a poder iniciarse un proceso de auditoría dependiendo los montos de la discrepancia.

“La tendencia que vemos es dada la situación económica, el petróleo, las remesas. Consideramos que habrá muchas auditorías por lo que nuestra recomendación es que los contribuyentes cumplan con sus obligaciones”, señaló Rodríguez.

De momento el SAT ha dicho que este año efectuará al menos setenta mil auditorías electrónicas.

En las auditorías presenciales, la autoridad tardaba hasta año y medio, desde la visita inicial al impositor hasta la imposición de un crédito fiscal. Con las revisiones electrónicas este proceso se reduce a unos 4 meses.

El fisco debe avisar vía buzón tributario al impositor respecto del comienzo de la comprobación y da quince días hábiles para la corrección o bien la aportación de pruebas para deformar una irregularidad, con lo que si el impositor no está atento de su buzón tributario puede encontrarse con la sorpresa de que tiene un crédito fiscal firme.

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