A lo largo de dos mil dieciséis, el SAT cobró en promedio 1 millón quinientos ochenta y tres mil pesos por auditorías efectuadas, monto menor al de un año anterior, que fue de un millón novecientos veintidós por pesos, lo que se debe a una mayor petición de pactos conclusivos, conforme con fiscalistas.

Las auditorías efectuadas por el fisco mexicano perdieron eficiencia el año pasado al colectarse menos dinero por acontecimiento efectuado.

Datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), señalan que un mayor número de actos de fiscalización no representó un importe mayor en la captación de ingresos en promedio.
sat y hacienda
En dos mil dieciseis, el SAT cobró en promedio 1 millón quinientos ochenta y tres mil pesos por cada auditoría efectuada, monto menor al de dos mil quince, de un millón novecientos veintidos mil pesos por acto.

Fiscalistas atribuyeron esta situación a una mayor petición de pactos conclusivos, los que comenzaron en dos mil catorce y son más conocidos y pedidos por los impositores.

Los pactos conclusivos se encuentran en llegar con intermediación de la Procuraduría de la Defensa del Impositor (Prodecon) a un acuerdo entre el pagador de impuestos y la autoridad fiscal para saldar deudas por impuestos. Se piden en el instante que llega una notificación de auditoría del SAT.

A cambio de un menor tiempo en el pago, en tanto que se evita ir a juicio, el SAT suspende la auditoría y brinda descuentos por multas y recargos. Eso da tiempo a la autoridad para hacer más auditorías, si bien se llegue a recuperar menos dinero o bien se recaude menos, explicó Raúl Carbajal, asociado directivo de Carbajal Bermúdez.

El número de actos de fiscalización pasó de setenta y tres mil sesenta y dos en dos mil quince a noventa mil doscientos setenta y cuatro en dos mil dieciséis y se colectó ciento cuarenta y dos mil novecientos sesenta y seis millones de pesos el año pasado, lo que implicó una caída de dieciséis por ciento real contra dos mil quince.

El porcentaje de eficiencia redujo al pasar de novecientos cuarenta y seis por ciento a novecientos treinta y nueve por ciento de dos mil quince a dos mil dieciséis y contrasta con el novecientos ochenta y dos por ciento de dos mil doce. Estos porcentajes significan que en un par de años anteriores, por cada diez auditorías efectuadas, 9 resultaron con observaciones determinadas por auditores

A pesar de la baja en la captación de ingresos por cada auditoría, el monto registrado en dos mil dieciséis es el segundo más alto en términos absolutos desde dos mil once. “La efectividad de los actos que estamos realizando ha sido mayor, eso también en gran medida a la información que tenemos disponible y que hace que nuestros actos sean más efectivos”, comentó Osvaldo Satín.

Con la reforma tributaria que empezó en dos mil catorce, los trámites fiscales empezaron a digitalizarse. La automatización en la emisión de facturas electrónicas y la información generada de estas brinda sencillez y precisión a las autoridades para advertir omisiones o bien fallos en el cumplimiento de obligaciones como impositor, explicó Juan Manuel Franco, asociado de Impuestos en BDO.

En los 3 años anteriores a la reforma, las auditorías eran ciento cuatro mil y se colectaban cuatrocientos cinco mil pesos en promedio por acto, y en dos mil quince y dos mil dieciséis se colectó un millón setecientos cincuenta y dos mil pesos por acto y en promedio ocurrieron ochenta y un mil seiscientos sesenta y ocho actos de fiscalización.

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